Una boda campestre en el Palacio de Urgoiti

El finde pasado decoramos una boda que nos encantó! Por su sencillez y encanto, por el entorno y los detalles, pero sobre todo, por la novia, Marta, y su familia. Qué hicieron que todo fuera fácil y nos dieron mucha libertad para que todo quedara precioso.

En la Casita hicimos un pasillo con sacos de arpillera llenos de flor de cera blanca. Natural y sencillo, como tanto nos gusta.

La misma idea al final del pasillo con centros más grandes sobre peanas.

Los centros de mesa fueron cristales con distintas formas y tamaños. Las flores que lo completaban fueron peonías, ranúnculos, manzanilla y craspedias amarillas que jugaban con las alturas y colores.

Todo estaba pensado al detalle. Hasta las servilletas tenian su atadito.

Los nombres de las mesas colgados de dos escaleras quedaban muy originales.

Unos fardos remataban la zona de las mesas. Los decoramos con sacos con flor de cera y una caja muy rústica que pegaba con el entorno.

El ramo de novia combinaba las flores de los centros y el resultado fue precioso. Delicado y alegre, como la novia que lo lució.